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 Buenas noches. Son las 2:39 am del martes 3 de septiembre. Hoy por primera vez en mucho tiempo sentí la necesidad de escribir para sacar lo que me llena. Llena de ironía, ya que también saqué literalmente lo que mi estómago vestía. Recaí hace unos meses, a principio de año diría, apenas volví del crucero. En su momento la motivación era gustarle a quien hoy es mi novio, pero ahora no puedo -ni quiero- por miedo a perderlo. Me dice seguido que le gusta mi físico, que tengo lindo cuerpo, y si bien no considero que sea así, entiendo que es algo que le debo al TCA, quien me hizo pasar tantos momentos malos como buenos. No puedo señalar como empezó, pero si con quien: mamá. Desde que tengo memoria, saliamos a hacer mandados y a la vuelta siempre, religiosamente, pasaba por la farmacia a pesarse. Una moneda de $2 fue suficiente para desencadenar un monstruo/amigo que me acompaña a todos lados. Siempre lo mismo: La balanza marcaba 60 kg, mamá se quejaba, decía que estaba hecha una vaca y que tenía que adelgazar urgente. Así todas. las. jodidas. semanas.

Así fui creciendo, con la idea de que si mi mamá era una vaca, yo era la granja entera. En la escuela me comparaba con mis amigas. En gimnasia no entendía porqué ninguna metía la panza, si eso hacía que estemos más lindas. En el liceo conocí a Mar. Ahí fue cuesta abajo. Las dos éramos adolescentes muy perdidas, que encontraron refugio en las autolesiones y el TCA. Teníamos otras cosas en común, pero no hay nada más fuerte y competitivo que eso. Llegamos a hacer cosas inimaginables juntas, y lo peor era la naturalidad con la naturalidad con la que hablábamos sobre eso, como quien va a un taller de cerámica con su amiga y habla de como le va en la facu. Al día de hoy no lo puedo creer. 

Antes tenía más control, más fuerza de voluntad. Me llenaba sentirme vacía. Perdía la menstruación por meses, pasaba días sin siquiera un sorbo de agua, y lo que me alimentaba, ;), era el levantarme de la cama y caerme. Cada vez que me iba a dormir con calambres en el cuerpo, sabía que iba por el camino que quería. Lo que más deseaba en esta vida, después de morir, era tener un thighgap, y lo alcancé un par de veces. Sigo deseando las mismas cosas cueste lo que cueste. 

Actualmente esto en 46 kg, y sé que está mal decir los números por el alto nivel de competitividad que tiene esta enfermedad,  pero la realidad es que no espero que alguien lea esto. Me está empezando a preocupar el tema de la salud bucal ya que siento que se me van a caer en cualquier momento. Tengo pesadillas con eso, pero no lo suficiente como para querer recuperarme. Yo no quiero vivir. Ahí está la cosa. No tengo una motivación a largo plazo, sino que voy poco a poco. Por ejemplo, lo que evita que termine con mi vida estas semanas es que se acerca el cumpleaños de mi novio, y no puedo regalarle eso porque yo sé que lo lastimaría mucho. No quiero lastimarlo, pero tampoco seguir así, y no es un "todo pasa" o "ya vendrán tiempos mejores" porque desde hace muchísimos años es así, y no quiero repetir el ciclo.

P.O.

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